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La noche y el día en las canciones de Sabina

Podemos poner muchos adjetivos a Joaquín Sabina por su predilección por la noche: trasnochador, calavera, noctámbulo, crápula, etc. Y, así es, en sus canciones aparece la oposición día/noche con bastante frecuencia. El autor se decanta abiertamente por anteponer la noche al día. La noche en Sabina simboliza la pasión, el amor, los excesos, el placer, la libertad, los sueños; mientras que el día representa las obligaciones, el trabajo, los horarios, los compromisos, etc. Pero sin más preámbulos vamos a ver algunos ejemplos que ilustran la dualidad día/noche.

Comenzamos con la letra de la canción, Esta noche contigo (1994, disco: Esta boca es mía), donde el artista en una secuencia de deseos en subjuntivo pide que la noches no tengan fin:

Que no arranquen los coches,
que se detengan todas las factorías,
que la ciudad se llene de largas noches
y calles frías.

Las horas de transición de la noche al día son muy importantes para Sabina. Con los primeros rayos del sol y el comienzo del nuevo día se desvanecen los sueños y nos enfrentamos con la más cruda realidad, por eso en muchas canciones del maestro contemplamos una especie de carrera desesperada contra el paso de las horas y la llegada de la mañana. De hecho una canción se llama; Seis de la mañana (1996, disco: Yo, mi, me, contigo), una hora maldita!

Son casi las 6
como cada mañana
y la cabeza me da vueltas de campana.

(…)

Y se deshace la cuartada de la noche, señor juez;
y lloran las recién casadas condenadas a saber,
y en callejones sin salida se suicida un acordeón.

Y la mecánica del rocanrol del despertador
llamando a cumplir la ley,
y yo poniéndome el jersey
con ganas de perder el tren
de las 6 de la mañana
(no pienso levantarme esta semana).

Encontramos otro ejemplo en la canción Hotel dulce hotel (1987, disco del mismo nombre):

 

ven a la cama, nos persigue el amanecer.
Hotel, dulce hotel,
hogar, triste hogar,
(…)

al cabo de unos años estaríamos los dos
adultos y aburridos frente al televisor.

En la canción: Peor para el sol (1992, disco: Física y Química) tenemos un buen ejemplo de la debilidad del artista por la vida nocturna:

peor para el sol
que se mete a las siete en la cuna
del mar a roncar
mientras un servidor
le levanta la falda a la luna.

Cuando nos habla de superar un fracaso amoroso, también aparece la oposición día y noche. De la canción 19 días y 500 noches de 1999 que además da nombre al disco, extraemos los siguientes versos:

tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.

Vamos a terminar con una de mis canciones favoritas, cuyo título hace referencia al tema tratado: Y si amanece por fin (1990, disco: Mentiras Piadosas). En estas preciosas líneas el autor nos da una solución, nos propone un truco para burlar a la realidad… porque, al fin y al cabo, todo depende de nuestra actitud!

Y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches,
baja las persianas,
de ti depende, y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche,
hoy por la mañana.

Olvídate del reloj nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo

Os dejo el vídeo de esta última canción, tienen la letra completa en  este enlace.

No olvidéis compartir y comentar! ¿Conocéis más ejemplos donde se trata este tema?

 

Photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/emiliano-iko/4754583011/”>i k o</a> / <a href=”http://foter.com/”>Foter</a> / <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/”>CC BY-NC-SA</a>

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